Principios de la Seguridad Social para el diálogo tripartito

Universalidad

Establece que la Seguridad Social, como derecho humano fundamental, debe cubrir todas las contingencias (riesgos) a las que están expuestas las personas con el objetivo de vivir en forma digna situaciones de enfermedad, vejez, muerte, entre otras.

Solidaridad

Promueve prestaciones en base a la redistribución del financiamiento, con criterio de justicia social. Es decir, el riesgo se comparte entre generaciones y entre individuos. Por ejemplo, trabajadores activos pueden contribuir a financiar a sus padres y adultos mayores. Los hombres pueden contribuir a financiar a las mujeres, que están menos presentes en el mercado laboral debido a tareas de cuidado afectando su ahorro para pensión. Otro tipo de solidaridad: Los que hoy día están bien en el mercado del trabajo, contribuyen a apoyar a los que no les va tan bien, a los que tienen lagunas, los desempleados.

Igualdad

Establece que la Seguridad Social debe amparar a las personas igualitariamente ante una misma contingencia. En este caso debe promover el acceso a una prestación de vejez, invalidez y sobrevivencia, sin discriminar por situación socio económica, de género o etnia.

Participación

Las trabajadoras y los trabajadores deben estar presentes en las mismas condiciones en la gestión del sistema previsional y permitir a los afiliados dueños de los fondos, actuar en defensa de sus intereses.

Suficiencia

Este principio de la Seguridad Social establece que la prestación que se otorgue a la persona debe cubrir en forma plena y a tiempo las contingencias y responder a las necesidades efectivas, con dignidad, oportunidad y eficacia. Por ejemplo, proveer pensiones en situaciones de invalidez, vejez y sobrevivencia, entregando un porcentaje significativo de los ingresos de la vida activa para mantener su nivel de consumo.

Sostenibilidad Financiera integral

Establece que las prestaciones de la seguridad social deben estar disponibles para la actuales y futuras generaciones, garantizando su viabilidad financiera en el tiempo. En nuestro caso, las pensiones de vejez, invalidez y sobrevivencia.